Psicología sistémica y Coaching

Durante este período de confinamiento
SESIONES ONLINE
** 20 % descuento **

608 77 26 36

El poder de las palabras

El poder de les paraules

Al principio era la Palabra… Así comienza el primer libro del Antiguo Testamento. Con la capacidad de articular palabras, fue posible el desarrollo de las capacidades racionales del ser humano. Por eso un reputado lingüista norteamericano del siglo pasado dijo que el lenguaje es el molde del pensamiento. Sin lenguaje, sin palabras, el pensamiento tal y como lo concebimos hoy en día no sería posible.

La palabra es un arma cargada de futuro, decía el poeta Gabriel Celaya. Sí, un arma que, una vez disparada, genera consecuencias. Con ella podemos enaltecer a una persona, empoderándola y animándola a creer en sí misma; o podemos aniquilar sus esperanzas atacándola con un comentario devastador. También las palabras que nos dirigimos a nosotros mismos, la forma en que nos hablamos, tiene efecto. Si usamos contra nosotros mismos pensamientos (palabras silenciosas) negativos, nuestra autoestima, motivación y autoconfianza caerán en picado. Sin embargo, si tenemos pensamientos positivos acerca de nuestra persona, nos animamos, reconfortamos y ganamos confianza.

En 1939, Wendell Jhonson, un psicólogo de la Universidad de Iowa, quiso demostrar que la tartamudez no era un problema fisiológico (anomalía cerebral) sino que estaba condicionada por presiones externas. Durante cinco meses llevó a cabo un experimento con 22 niños y niñas de un orfanato, algunos con problemas de habla y otros que no, y los dividió en dos grupos. Al primero, se les daba constantemente mensaje de ánimos, diciéndoles que cada vez hablaban mejor, que se expresaban muy bien. Con el segundo grupo era todo lo contrario: reiteradamente se les ridiculizaba o se les castigaba, y les llamaban tartamudos. Mientras que los niños del primer grupo ganaban confianza y mejoraban con el tiempo, el segundo grupo no hizo más que empeorar, e incluso niños y niñas que al principio no sufrían ningún problema empezaron a mostrar problemas de inseguridad, retraimiento y síntomas de ansiedad.

Las secuelas para los niños del segundo grupo fueron desastrosas. Conscientes del mal que habían provocado, la Universidad escondió este estudio durante décadas. En 2001 una revista dio a luz el experimento de Jhonson que se bautizó con el nombre de Estudio Monstruo. Unos años después, el estado de Iowa tuvo que indemnizar a estas personas (ya ancianas) con un millón de dólares por las secuelas psicológicas del experimento.

Estamos rodeados de palabras, a todas horas. En nuestras conversaciones, noticias, nuestros propios pensamientos… ¿Qué impacto tienen todas estas palabras en nosotros y en los demás? ¿Son mensajes amorosos y alentadores, o por el contrario mensajes que hablan de desesperanza, de temor, de rabia? ¿Cómo te hablas a ti mismo/a y sobre todo… cómo hablas a tus seres queridos?

Comparte el artículo:

Uso de Cookies Usamos cookies para proveerte del servicio y funciones propuestas en nuestra página web y para mejorar la experiencia de nuestros usuarios.   
Privacidad