Hace tiempo que ando por este mundo. Llevo ya siete primaveras en mi saco. Hasta ahora vosotros habéis sido mis referentes. No sabéis como os agradeceré en el futuro todas las semillas de amor, paciencia, serenidad y coraje que habéis sembrado en mi vida. Estos primeros años han sido capitales, porque he podido empezar a desplegar mis talentos (a partir de ahora los haré mucho más visibles) y a aprender lo que quiere decir ser responsable. Aun así, he podido experimentarlo con alegría, porque me habéis permitido ser lo que soy, un niño, y a la vez, habéis comprendido que soy como una pequeña esponja, altamente sensible, que absorbe aquello que vosotros me mostráis, no tanto con palabras, sino con vuestro ejemplo silencioso.
Pero ahora, que he crecido suficiente, necesito distanciarme un poco de vosotros (no afectivamente, sino físicamente), para mirar el mundo en el que tendré que espabilarme solo dentro de unos años, ponerlo a prueba y, sobre todo, ponerme a prueba a mí mismo. Más allá de que continuáis siendo las personas más importantes que conozco, necesitaré saber que confiáis en mí. Sin esta confianza sentiré miedo y enojo, lo cual se convertirá en desmotivación y frustración cuando llegue a la adolescencia.
Quizás ya os habéis dado cuenta: no soy como vosotros, tengo mi propio carácter, quizás incluso soy muy diferente, porque ciertamente no he venido a cumplir las expectativas de nadie, ni siquiera las vuestras, sino a descubrir mi propio camino. Cada cual tiene su propia estrella. Yo no conozco la vuestra, pero me gustaría saber que la habéis seguido y que no os habéis doblegado a “las circunstancias”. En cualquier caso, dejadme seguir la mía (que iré descubriendo a lo largo de los años) y no proyectáis en mi vida la vuestra, como un faro que acabaría siendo mi prisión. Necesito oportunidades para experimentar, no manuales que me conviertan en una oveja.
Esta es la primera petición que os hago. Pero tengo otra, tanto o más importante que esta. Quizás ya sabéis que yo aprendo más de la experiencia que de los discursos. Ay, cuántos discursos os podréis ahorrar si sois coherentes y trabajáis como un equipo, si aprendéis a consensuar vuestros diferentes puntos de vista y os mostráis como una pareja equilibrada y que se respeta. Bien, lo que os pido también es que os cuidéis (entre vosotros y cada uno a sí mismo). Vuestra autoestima, será el inicio de la mía; vuestra felicidad, será el inicio de la mía; vuestro compromiso con la vida y la naturaleza, será el inicio del mío. Necesito padres en plena forma. Así, podré ir todavía más allá de donde vosotros hayáis llegado.